Acoso callejero causa indignación e impotencia

El acoso Callejero, sigue siendo un delito que causa indignación e impotencia a las mujeres y familiares en todo el territorio nacional.

La mayoría de estos piropos agresivos que exponen el cuerpo de la mujer como un objeto sexual provienen de desconocidos en las calles, parques, escuelas, paradas de buses entre otros lugares públicos.

Celia Duarte, facilitadora Judicial en el Municipio de Río Blanco, dice sentirse molesta porque las leyes no se aplican para poner un alto a los acosadores sexuales.

Audio: Celia Acoso (1.45)

El acoso sexual, son todas las insinuaciones sexuales indeseadas, solicitudes de favores sexuales, u otra conducta física o verbal de naturaleza sexual.

En Nicaragua, este delito es común y es penado por la ley 779, ley contra la violencia hacia la mujer y el código penal vigente.

Los centros de trabajo, es otro lugar donde las mujeres identifican el acoso sexual muchas veces de parte de empleadores y compañeros de trabajo.

Este delito en su mayoría queda silenciado porque las mujeres en su mayoría jefas de hogares tienen temor de ser despedidas.

En este sentido, el Código del Trabajo, establece que los empleadores están obligados a garantizar que las trabajadoras no sean objeto de acoso o chantaje sexual.

También deben garantizar que las empleadas no estén sujetas a las ofertas ventajosas o amenazas de represalias contra otro empleado con el fin de obligar a la víctima a tener relaciones sexuales.

La ley prohíbe el acoso sexual y la persona responsable enfrenta una condena a prisión de tres años.

Si la víctima es menor de 18 años, la pena adicional de tres a cinco años de prisión es aplicable.

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